Voy a seguir

“De repente hoy, me acordé que me habías escrito –en un momento en que tenía 500 prioridades, por lo que decidí responderte con calma cuando pudiera leer tu web-blog-. Hace un rato encontré ese hueco, tranquilo, y puedo decirte que me encantó. Eres único. Me encantó la historia de la amiga húngara de tu hermana, flipé con el hombre contemporáneo, me interesó la reacción de Ives a la película de Jobs, y el vídeo de Foster, y leí el capítulo de Elena y el jardinero… y me quedé con ganas de seguir… pero he parado para contestarte y animarte a que sigas porque es muy gratificante leerte desde la ignorancia. Seguro que es mejorable la estructura, pero es verdad que se parece a ti y posiblemente eso también tiene su gracia. 😉 Y no dejes de mezclar inglés y castellano, y pasar del arte a la discriminación como en la vida misma ;)”
 
En el lado patético de la vida, hoy ha sido uno de esos días donde el dolor duele hasta el límite. Un cúmulo de circunstancias. Aún así he estado al pie del cañón en On.ignorance por nada, no hay ni habrá dinero, no todo en la vida es dinero. Es por amor a la comunicación, por amor a mi profesión. Quizá por el egocentrismo de creer que tengo una voz que no encuentro por ahí. On.ignorance es dura, pero quiero creer que a veces también bella e informativa… estoy convencido de que tiene su público, y de que si alguien encuentra algo que le hace detenerse y ver o leer, creo que estaré haciendo lo mismo que “Sálvame” pero en la dirección contraria. Hoy, cuando ya había acabado el día y estaba a punto de irme a la cama, he recibido un email de alguien que conocí por el trabajo y se ha convertido en una amiga. Una persona a la que respeto enormemente, como profesional y como persona. Me ha escrito esto, no hay nombres así que no creo que viole la confidencialidad entre amigos. Seguiré, por una vez no me voy a rendir porque esto es lo que quiero hacer y creo en ello aunque sólo haya 5 personas en el mundo que me den la razón. Me acuesto conmovido desde esta soledad absoluta que lo cubre todo. Resiliencia, me dijo un día Amparo Moraleda. La capacidad para no abandonar. Trabajo en ello.